domingo, 5 de noviembre de 2006

¿Una nave nodriza sobrevolando Vizcaya?

Además de los astros hay otros estímulos, muchos por cierto, en el cielo que han provocado el error y la confusión en los observadores y sus experiencias siguen considerándose, muchas de ellas, inexplicadas por algunos estudiosos. En el artículo de hoy vamos a ver un ejemplo clásico tomado del libro de J.J. Benítez: 100.000 kilómetros tras los ovnis (realismo fantástico, nº 72. Plaza y Janes, Barcelona. Primera edición: enero 1980)

Según se relata en la citada obra, una familia de Bilbao fue protagonista de un extraordinario hecho. La observación se produjo el domingo día 19 de octubre de 1975 hacia las 18:30 horas bajando el puerto de Altube (Álava), dirección Bilbao y los testigos fueron un matrimonio con cinco hijos de corta edad. La esposa de A.O. llamó la atención del resto de su familia sobre un extraño objeto en el cielo:

“...un impresionantemente largo objeto que había aparecido a la izquierda de la carretera y que daba la sensación de encontrarse en perfecta inmovilidad.” (pág. 232)

El marido y sus hijos miraron en la dirección indicada por M.C. y :

“...divisaron –según testimonio del padre de familia- un enigmático objeto con forma de palillo de dientes de color gris oscuro y que les llenó de asombro por sus tremendas dimensiones: ¡entre 1.000 y 3.000 metros!”

“Y aquel objeto destacaba precisamente sobre el azul del cielo, en dirección NO.” (pág. 233)

Los observadores estuvieron viendo el ovni hasta que, en una serie de curvas, el terreno lo escondió. Estaba ubicado “...a unos 30 grados sobre el horizonte y a más de 30 kilómetros del punto de observación...”

“...Tampoco observaron alas, ni ventanillas. Era un objeto liso...”

El autor del libro llega a la siguiente conclusión:

“aquel ovni –cuyas dimensiones difícilmente podríamos imaginar- era una de las denominadas naves ‘madres’ o ‘portadoras’.” (pág. 233)

En mi opinión, la explicación es mucho más sencilla y prosaica. En esa época del año suelen ser típicas y llamativas, sobre todo cuando están solas en un cielo despejado, un tipo de nubes con una forma característica que, en numerosas ocasiones, han sido confundidas con ovnis. Aquí y aquí pueden ver unas imágenes preciosas e ilustrativas de lo que comento: Los altocumulus lenticularis.

Por otra parte, en dirección NO y a unos 35 kilómetros del punto de observación está muy cerca la ciudad de Bilbao y el superpuerto. Según la información ofrecida por el testigo, la increíble “nave nodriza” estaba ubicada muy próxima a la citada zona que, por cierto, está densamente poblada y sin embargo, nadie más observó la fantástica nave de unos 3.000 metros de longitud (Recordemos que eran hacia las seis y media de la tarde y el cielo estaba despejado).

Además, si hacemos unos sencillos cálculos, que solo sirven para tener una idea aproximada de las dimensiones aparentes del "aparato" ya que los datos se tomaron a "ojo" y, seguramente, contienen errores, con la información que se ofrece en la narración (a más de 30 Km. de distancia y a unos 30º sobre el horizonte) la supuesta nave nodriza estaría a unos 20.000 metros de altura y tendría un tamaño aparente de 8º 30’, o sea: ¡diecisiete veces la Luna llena en el cenit! (nuestro satélite tiene medio grado de tamaño angular)

Unas dimensiones descomunales que no llamaron la atención de la población del gran Bilbao y alrededores porque, sin duda, ¡se trataba de una nube!


Altocumulus lenticularis al atardecer

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola amigo.

Te felicito por tu espacio esta muy bueno. Sobretodo las fotografias que has puesto de las nubes que muchas veces las personas las confunden con ovnis.
Acá en mi país, Chile a veces se dan casos en los cuales se da que las estelas producidas por los aviones sean confundidas.

Un abrazo desde Chile.

Marcelo Moya.

Juan Carlos dijo...

Gracias Marcelo. Me alegra que le guste el blog.
La naturaleza es muy caprichosa y en ocasiones, las nubes crean formas tan originales que, a veces, confunden al más pintado.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola amigo Juan Carlos, saludos cordiales.

Asi es amigo a veces la naturaleza nos juega malas pasadas al igual que ciertos objetos que a primera vista parecen "extraños" para las personas que no estan habituadas a observar los cielos. Pero al realizarle un analisis se demuestra que de extraño no tiene nada.Quisiera saber si existe la posibilidad de enviarte una fotografia de un caso que investigue acá en mi zona.
Hazme saber como te la puedo enviar.

Un abrazo.

Marcelo Moya.S

Juan Carlos dijo...

Hola Marcelo, puedes enviarme la fotografía a esta dirección de correo:

juancarlos.vi@terra.es

Un abrazo.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

A veces vemos lo que queremos ver, y no lo que es en realidad